Skip to content Skip to footer

Construir es un acción que permanece para siempre y un espacio que albergará experiencias, momentos, recuerdos…

Y cuando este espacio es público, el proyecto adquiere una importancia mucho mayor, de más trascendencia, no necesariamente económica, pero sí de memoria colectiva, de historia social.

Esto nos ha pasado con una de las obras más emblemáticas en las que hemos tenido la suerte de participar, la urbanización de la Gran Vía de Logroño y la ejecución de un parking subterráneo de 1.800 plazas.

Supuso todo un reto técnico porque tuvo que ser ejecutado de forma inversa, es decir, primero la urbanización y, después, la excavación del parking. Y todo ello en un tiempo récord dados los condicionantes urbanos y vecinales que conllevaba. Años después de esta obra, seguimos sintiendo el orgullo profesional de haber culminando la obra en el tiempo y forma que fue planteada la propuesta; y el orgullo personal de haber contribuido con ello a mejorar los servicios y la vialidad de la ciudad en que tenemos nuestra sede.